Hasta los años 90, se pensaba que el sistema solar era una rareza, y que la mayoría de las estrellas que nos rodean no estaban orbitadas por planetas (técnicamente exoplanetas). O al menos no existía ningún indicio de que existiesen.

Así como podemos detectar a las estrellas de forma sencilla debido a que el brillo de la luz que emiten viaja por el vacío del espacio indefinidamente, los exoplanetas no son fáciles de detectar.  Los planetas no emiten luz sino que la reflejan de forma más o menos tenue, y por tanto no podemos verlos fácilmente. Para colmo, al orbitar una estrella lejana que es millones de veces más brillante en comparación la cosa se complica enormemente.

Sin embargo, esas estrellas deslumbrantes que no nos permiten observar a los exoplanetas directamente, son las que sí nos permiten hacerlo indirectamente. El método que más se utiliza para descubrir planetas es el llamado “método de tránsito”. Si observamos pequeñas disminuciones periódicas en la luminosidad de una estrella a lo largo de un tiempo, esto significa que algo pasa periódicamente por delante de ella haciendo una ligera sombra. Esta sombra normalmente es un exo-planeta.

El método de tránsito es el que permitió a sondas como Kepler, cuya misión finalizó en octubre de 2018, detectar decenas de exo-planetas.

Para celebrar estos descubrimientos, la NASA lanzó recientemente una página web llamada La Oficina de Viajes Exoplanetariosen la que podemos disfrutar de vistas simuladas de como sería contemplar el paisaje de esos planetas recientemente descubiertos.

Tal vez algún día, nuestros nietos podrán visitarlos en persona.

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