Ayer a las 20:53 de la tarde, Marte acogía a un nuevo vecino del planeta Tierra: la sonda Insight de la NASA. Insight, tiene como misión explorar las entrañas del planeta rojo para ayudarnos a comprender, entre otras cosas, cómo se formaron los planetas rocosos (Mercurio, Venus, Tierra y Marte).

 

Pero la primera hazaña de la sonda Insight fue su propio amartizaje (nombre técnico de aterrizar en Marte). Pese a que en las dos últimas décadas han sido varias las misiones que hemos puesto en marcha en nuestro planeta vecino, lo cierto es que Marte es el planeta que acumula más misiones fallidas dentro la historia de la exploración espacial, con un índice cercano al 40% de fracasos.

 

Una de las principales razones por las que hacer llegar una sonda a la superficie de Marte es tan complicado es debido al retardo en las comunicaciones que explicamos en anteriores posts . Aunque la distancia entre Marte y la Tierra varía dependiendo de las órbitas de cada planeta, y aprovechamos los momentos en que están más cercanos para lanzar nuestras misiones, el retraso en las comunicaciones cuando llegamos allí no suele ser inferior a los 8 minutos.

Esto implica que el momento más delicado de la misión, el amartizaje, debe de realizarse de forma completamente automática, confiando no sólo en que los sensores, cohetes, y paracaídas funcionarán perfectamente, sino también que en las miles de líneas de código que los ingenieros han programado, no haya ni el más mínimo error. Una coma mal puesta, puede arruinar el trabajo de años y tirar por la borda cientos de millones de dólares. Ya ha sucedido antes.

Ayer, a las 20:47 de la tarde, Insight tenía que entrar en la atmósfera marciana a 19.800 kilómetros por hora con un ángulo exacto de 12 grados de inclinación. Si el ángulo fuese mayor, la sonda se quemaría. Si fuese menor, saldría rebotada hacia el espacio. A continuación, debía de desplegarse un paracaídas supersónico, eyectarse el escudo térmico y hacer que la sonda bajase de la coraza mediante un sistema de retrocohetes. Todo ello en solo siete minutos. Teniendo en cuenta que el retardo en las comunicaciones era de 8,1 minutos, esto significaba que cuando el centro de control recibiese la señal de que se iniciaba la secuencia de amartizaje, Insight ya estaba sana y salva sobre la superficie… o bien se habría destrozado en mil pedazos.

Por eso a la secuencia inmediata a poner cualquier objeto sobre Marte, los ingenieros le llaman “los siete minutos de terror”.  Un mal momento para recordar que te olvidaste de comprobar algo.

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